¿Es seguro el desierto? Los riesgos reales

Por el equipo de Désert Foum Zguid · Actualizado el 17 de agosto de 2026

El desierto marroquí es uno de los sitios más tranquilos en los que hemos trabajado, y la razón por la que aun así conviene tomárselo en serio no tiene nada que ver con la delincuencia. Tiene que ver con la distancia: a sesenta kilómetros de la primera bombilla, un problema pequeño tarda mucho más en resolverse. Esta guía separa los riesgos reales de los que se cuentan en los foros.

Los riesgos reales, por orden de importancia

  1. El calor y la deshidratación. Es el primero con diferencia, y el más subestimado porque el aire seco engaña: se suda sin notarlo. La regla es beber antes de tener sed, y llevar más agua de la que se calcula.
  2. Una avería lejos de todo. Sesenta kilómetros de pista sin cobertura convierten un pinchazo en una espera larga si se va solo. Por eso nunca circulamos con un único vehículo en travesía y por eso llevamos dos ruedas de repuesto.
  3. La sebja después de las lluvias. El lecho del lago se ve firme y no lo está. Es el punto donde se atascan los vehículos, y no se detecta a simple vista.
  4. El sol. Menos dramático pero muy frecuente: la luz rebota en la arena y quema desde abajo, incluso en diciembre.

Lo que casi nunca pasa

Delincuencia: prácticamente inexistente. Foum Zguid es un pueblo pequeño donde todo el mundo se conoce, y en el desierto no hay nadie a quien robar. El comportamiento más incómodo que encontraréis es algún vendedor insistente, y no en las dunas.

Animales: escorpiones y víboras existen, pero hibernan justo en temporada alta y huyen del ruido. Zapatos sacudidos por la mañana, linterna de noche y no meter la mano bajo las piedras cubre el noventa y nueve por ciento del asunto.

Perderse: imposible con guía, muy posible sin él. Los GPS y las aplicaciones de navegación dibujan pistas que no existen: es el error más común de quien entra solo, y lo explicamos en el mapa del desierto.

Cómo lo gestionamos nosotros

Si entráis con vuestro propio 4x4

Entonces la responsabilidad es vuestra y la lista es más larga: nunca con un solo vehículo, salir con luz, avisar a alguien del pueblo de vuestra ruta y hora prevista, y no fiarse de ningún track descargado. Todo esto está desarrollado en Marruecos en vuestro propio 4x4.

La estación es una medida de seguridad

En julio y agosto no montamos noches en las dunas, y eso también es seguridad: a 26 °C de mínima nocturna el descanso no repara y el riesgo de golpe de calor al día siguiente sube. El detalle está en el desierto en verano. En invierno el riesgo se invierte: noches de 0 °C con 60 kilómetros hasta el primer edificio, así que gorro y guantes dejan de ser un detalle.

Preguntas frecuentes

¿Es seguro el desierto marroquí?

Sí, y lo decimos con la boca pequeña solo en un punto: no por delincuencia, que es prácticamente inexistente en esta zona, sino por el aislamiento. Los riesgos reales son el calor, la deshidratación y una avería a sesenta kilómetros de la primera casa. Todos se gestionan con preparación, ninguno con suerte.

¿Hay escorpiones y serpientes?

Los hay, y casi nunca se ven. Ambos hibernan justo durante la temporada alta de visitas, de noviembre a febrero. La precaución sensata es no meter la mano bajo las piedras, sacudir los zapatos por la mañana y usar linterna al caminar de noche. En quince años no hemos tenido una sola picadura que requiriese hospital.

¿Y la frontera con Argelia?

Está cerrada y queda muy lejos de nuestras rutas. Todos nuestros itinerarios discurren dentro del parque nacional y de zonas de tránsito habitual; no nos acercamos a la franja fronteriza y ninguna de nuestras excursiones tiene motivo para hacerlo.

¿Hay cobertura de móvil?

No a partir de los primeros kilómetros de pista, y eso es parte del plan. El equipo que se queda en el pueblo conoce nuestra posición y nuestros horarios, y en el campamento hay enlace por radio. Avisad en casa antes de salir si esperan noticias vuestras esa noche.

¿Alguna duda? Preguntad a quienes viven en el Sáhara.

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